CLAUSTRA (reflexions personals)

Maleta de cartón

Una fría mañana de 1963 José Cano llegó a Barcelona a bordo de “El Sevillano” con su maleta de cartón. Tenía 17 años. Llegaba de su Archena natal con la ilusión de un futuro mejor en los ojos.  En Barcelona encontró trabajo rápidamente y trajo a sus 5 hermanos. Primero vivieron en un piso pequeño de la Satélite, más adelante en una casita de planta baja que ya no existe. Aprendió un oficio, conoció a una malagueña guapísima, se casaron, abrieron un negocio en Can Vidalet y formaron una familia. Y trabajaron muchísimo.


El señor Cano, Pepe el del taller para los vecinos, echó raíces en el barrio. Cuando llegó la democracia corrió delante de los grises, conoció a Paco Neira y luchó desde la asociación para levantar el país. Siempre votó a Felipe y a los socialistas. Incluso cuando lo de Roldán, lo de Barrionuevo, Corcuera y Vera. Incluso cuando su buen amigo Antonio tuvo que dimitir de alcalde.


El tiempo ha pasado volando desde entonces. Antonio y él ya no son amigos. Y lleva mucho tiempo sin votar. En 2011 se jubiló. Sigue viviendo en el barrio. Ahora tiene dos nietos -Júlia y Pol- que le llaman ‘avi’ y un nicho en Archena que compró con el traspaso del taller. Cuando baja al pueblo siempre se discute con los primos. Le dicen que los catalanes le han comido el coco. Cuando vuelve a Esplugas discute con sus hijos. Son independentistas y dicen que ahora deben mirar por el futuro de sus propios hijos.


Hoy Pepe está cansado y decepcionado. Sus ojos han visto ya demasiado. La policía ha cargado contra vecinos suyos en Hospitalet y eso creía que no volvería a verlo. Nunca pensó que los socialistas meterían a Rajoy Presidente y jamás pensó que vería a los que antaño eran los suyos, manifestándose al lado de los mismos que le echaron del pueblo 54 años atrás. Ha visto otra vez políticos en la cárcel y a los jóvenes del barrio organizándose en comités para defender la democracia. Mientras, su ayuntamiento miraba hacia otro lado.


José Cano lo tiene claro. El día 21 irá a votar pensando en todo lo que dejó atrás; pensará en “El Sevillano” y en la maleta de cartón. Pero sobretodo pensará en sus nietos, Júlia y Pol. Para ellos quiere un futuro mejor, una república libre y democrática. Aunque sea lo último que haga.